20080719

OROZIMBO S.A.

Los millonarios negocios inmobiliarios de un obispo que no hizo votos de pobreza



Desde hace semanas, varios avisos anuncian el remate de cuatro departamentos del ex obispo de San Bernardo, Orozimbo Fuenzalida. El prelado le debe al Banco del Desarrollo la friolera de 600 millones. Eso, por comprar departamentos hipotecados a la inmobiliaria de un amigo y no pagar la deuda. El cura alega que el crédito prescribió. Quienes conocen la causa dicen que es más compleja: al ex obispo le habrían traspasado los inmuebles sin pagar nada -¿palo blanco?-, porque su fuero dilataría el juicio. Esta historia nos la dio un lector que leyó el aviso de remate en un diario y se preguntó cómo un sacerdote con votos de pobreza acumuló tantos bienes. Aquí está la respuesta.

POR JORGE ROJAS Y MACARENA GALLO• ILUSTRACIÓN: ALEN LAUZÁN



“El demandado señor Orozimbo Fuenzalida y Fuenzalida deberá pagar al Banco del Desarrollo la suma de 31.179 Unidades de Fomento en su equivalente a la fecha del pago”.
La frase corresponde a la sentencia que el 13 de octubre de 2006 redactó la ministra de fuero de la Corte de Apelaciones de Santiago, Dobra Lusic. El escrito falla en contra del ex obispo de San Bernardo para que pague o se lo despoje de cuatro departamentos que hace casi diez años compró -cuando aún era obispo- en uno de los sectores más opulentos de Las Condes. Y que aún no ha pagado.
En cifras actuales, Fuenzalida le debe al banco poco más de $600 millones (31 mil UF). Esto es doscientos millones menos que el pozo final que recaudó la Iglesia en la campaña de Cuaresma de Fraternidad 2007.
A casi dos años de aquella sentencia, el próximo 29 de julio saldrán a remate las cuestionadas propiedades. Con eso y de no mediar otra cosa distinta en la Corte Suprema, se cerrará un engorroso y dilatado juicio en contra de uno de los obispos más conservadores de la Iglesia Católica. La historia de cómo el religioso llegó a deber más de $600 millones tiene varias versiones. Todas muy contradictorias.

LOS CUATRO DEPARTAMENTOS


La hora cero de esta historia está en el año 1996, cuando las sociedades MGM DOS y El Portezuelo, ambas de propiedad del reconocido empresario inmobiliario Germán Molina Armas, pidieron al Banco del Desarrollo un préstamo por 350 mil UF para construir un edificio en la esquina de Presidente Riesco con Alonso de Córdova, uno de los lugares más exclusivos de Las Condes.
El proyecto prometía ser un buen negocio. Un edificio para gente ABC1 ubicado en una zona de remodelación urbana que pasó de tener viviendas de dos pisos, a edificios de más de 20. También, muy cercano a colegios prestigiosos como el San Pedro Nolasco, el Verbo Divino o el Villa María Academy. En los cálculos de la inmobiliaria, la inversión de 500 mil UF se recuperaría con creces y en poco tiempo.
Parte de ese presupuesto fue financiado por los socios. El resto lo cubrió el préstamo del banco -otorgado en dos créditos: uno por 230 mil UF y otro por 120 mil-, que servirían para comprar acciones. La promesa de las sociedades fue devolver el dinero al banco a medida que se vendieran los departamentos, con un plazo límite que vencía el 27 de noviembre de 1996. La fecha, sin embargo, constantemente se fue repactando. A cambio, el banco guardó las hipotecas de cada departamento y sólo las levantaba cuando el comprador y las sociedades pagaban el precio de cada vivienda.
El edificio se llamó “Mirador del Manquehue” y constaba de 23 pisos, 2 subterráneos y 168 departamentos. Era un gran negocio. Pero para 1999 sólo algunos de los departamentos se habían vendido en verde, y esos dineros fueron a parar a las cuentas del banco. La gran mayoría, sin embargo, seguía sin venderse.
La crisis asiática también hizo lo suyo: El Portezuelo se fue a la quiebra y el pago del crédito se debió repactar, con medidas más estrictas a favor del banco. Las cosas se pusieron peor y para el 22 de noviembre de 1999, cuando el Banco del Desarrollo inició un juicio civil para que la sociedad MGM DOS y su dueño Germán Molina entregaran los departamentos hipotecados o pagasen la deuda de 120 mil UF, se encontraron con una gran sorpresa: de los 25 departamentos con que pretendía pagarse la deuda, cuatro no se encontraban disponibles. Eran los departamentos 23, 33, 43 y 63 que -junto a sus bodegas- habían sido traspasados a un señor que se llamaba Orozimbo Fuenzalida y Fuenzalida, obispo de San Bernardo. En esos años, cada tanto, monseñor hacía noticia por sus prédicas dominicales, fuertemente valóricas.

LA DEUDA DE OROZIMBO

Ahora, cómo el saldo de un préstamo que le dio el banco a MGM DOS terminó como deuda de Don Orozimbo es una larga historia. Una fuente cercana al caso recuerda:
-Cuando le fueron a cobrar a la inmobiliaria, ésta dijo que no era dueña de los departamentos. Ahí comenzaron a buscar a Orozimbo Fuenzalida, a quien MGM le había transferido las propiedades con la hipoteca. No creo que haya habido compra por parte de Fuenzalida, sino que fue una transacción simulada. Si hubiese habido compra, la plata habría ido a parar al banco para que se alzaran las hipotecas. Pero eso no ocurrió.
La causa, radicada en el 22 juzgado civil, avanzó a favor del banco, que ganó en primera instancia y en la Corte de Apelaciones. Sin embargo, en junio del 2003, la defensa del ex obispo reclamó en la Corte Suprema que su cliente contaba con fuero y que el proceso debía ser tramitado por un ministro especial. La Suprema acogió la nulidad y el proceso debió partir de cero en manos de la ministra Dobra Lusic.
A partir de entonces las posiciones se polarizaron. El Banco del Desarrollo pidió que Fuenzalida se hiciera cargo de la deuda de MGM por ser el poseedor de los departamentos hipotecados y porque la inmobiliaria había reconocido la morosidad en septiembre de 2002, cuando se comprometió a pagar lo adeudado.
La defensa del obispo se centró en alegar que la cobranza estaba prescrita y que por lo tanto nadie debía pagar.
-Todos saben que al comprar algo hipotecado, se está comprando una deuda. Eso, además, figuraba en la escritura. Orozimbo sólo defendía la prescripción de la deuda, no la legitimidad de su compra- se queja una fuente del caso.
Mientras el banco alegaba en sus escritos no haber recibido ningún peso de la sociedad de Molina ni de Fuenzalida y Fuenzalida, la defensa del obispo apeló a lo que llamó “mala fe” del banco por cobrarle la deuda y no alzarle la hipoteca, acusando que eso era “dolo y mala fe, con miras a defraudar o perjudicar a mi cliente (Orozimbo Fuenzalida)”. Por los cuatro departamentos, decía la defensa, el prelado había pagado al contado más de 8 mil UF, unos $160 millones.
La acusación de mala fe nunca prosperó. Tampoco se acreditó la forma en que el obispo llegó a poseer los departamentos. La única pista que existe de eso está en la primera investigación -la que fue declarada nula por la Suprema- y es la declaración que hizo Germán Molina, el dueño de MGM DOS. El constructor contó entonces que él y el obispo eran amigos; y que fue director y representante legal de una fundación creada por Fuenzalida durante su gestión en San Bernardo.

MI AMIGO EMPRESARIO

Cuando se conoció la relación entre don Orozimbo y Molina, comenzó a cuestionarse severamente la venta de los departamentos. Una fuente sospecha: “si son amigos, le traspasaron los departamentos sin pagar nada. MGM no quiso pagar y para que el banco no rematara los inmuebles, los transfirieron a un tercero junto con la hipoteca, sabiendo que con ese tipo de transacciones el banco iría a cobrarle a un obispo. También tenían conciencia que Orozimbo tenía fuero y eso dilataría el juicio”.
La situación, según un abogado civil que frecuentemente tramita causas de este tipo, es mucho más normal de lo que se piensa. Siempre –dice- las inmobiliarias en problemas le traspasan los bienes a otros. Y agrega: “las cosas hipotecadas se pueden vender, pero nadie las compra. Todos saben que al comprar algo con hipoteca, además de pagar por ello, se hacen cargo de una deuda extra. Los que compran cosas con hipotecas sólo lo hacen para hacer negocios truchos. Son palos blancos. Entonces, cuando los bancos demandan al deudor se encuentran con la sorpresa de que hay que demandar a otro”.
En el juicio, una escritura pública acredita que el obispo pagó por los departamentos. Pero algunas fuentes que conocen el caso dudan que la venta fuese real. El argumento se sustenta en el trato alternativo que a mitad del juicio intentó hacer el abogado Ricardo Berstein, que defendía a Orozimbo: le propuso al banco entregarle dos departamentos para que su cliente se quedara con los otros dos. El banco dijo que no.
Los cuatro departamentos hoy cuestionados no son los únicos que Germán Molina le vendió a su amigo Orozimbo Fuenzalida. Hay otros cuatro. Y todos en Las Condes.
En 1990, a través de Pocuro Inmobiliaria, le vendió al obipo un departamento en 2 mil UF. Hizo lo mismo en 1995 con dos departamentos de 8 mil UF pertenecientes a la Sociedad Luz Limitada. Y en 1999 vendió uno por 2 mil UF, a través de Manquehue Dos. Todos los pagos de Orozimbo -más de $200 millones- se hicieron al contado.
Sorpresivamente, en 2006, el obispo se deshizo de todos los inmuebles que podía vender. En menos de tres meses, transó tres departamentos en casi $150 millones. El cuarto lo vendió en $40 millones. Esto, el mismo día que la Corte de Apelaciones lo obligó a pagar la deuda de 31 mil UF ¿La razón? Liquidar las propiedades, de manera que no fueran a remate como las otras cuatro cuestionadas en el juicio (y que solo cubrían la mitad de la deuda).

LOS SOCIOS


La relación entre Orozimbo Fuenzalida y Germán Molina se remonta a fines de la década del 80, cuando Orozimbo ya era obispo de San Bernardo y Molina, un pujante empresario inmobiliario (entre sus sociedades más conocidas, está Molina y Morel, un ícono de los 80).
Uno de los primeros negocios que registran juntos data de 1992. Ese año, a través de la Fundación San Pedro (creada por el obispo y donde Molina oficiaba como director y representante legal), constituyeron la sociedad “Parque San Bernardo”. De ese negocio, de más de $200 millones, surgió el cementerio “Parque Sacramental de San Bernardo”, que actualmente se encuentra cuestionado por el Banco del Desarrollo, al igual que los cuatro departamentos del edificio “Mirador del Manquehue”.
Hoy, estos inmuebles están arrendados cada uno en casi $300 mil mensuales. Todos están a nombre de Orozimbo Fuenzalida, pero no se sabe si el que cobra la renta es él o la corredora de propiedades que los administra. En el edificio dicen que nunca han visto al obispo por allí.
Hasta el cierre de esta edición se intentó por distintos medios hablar con el ex obispo Orozimbo Fuenzalida y su abogado para conocer más detalles de su versión. Pero no contestaron a las llamadas de The Clinic.
¿Qué le queda al banco? Adjudicarse las propiedades en el remate de fines de julio y venderlas.
Ahora, si monseñor tiene suerte (y la Corte Suprema acepta un recurso de nulidad que presentó su abogado) toda esta historia puede a volver a cero. En ese caso el cura se queda con sus cuatro departamentos, y los millones de las ventas anteriores. Dios nos pille confesados.


LOS OBISPOS Y LA POBREZA

El voto de pobreza no es obligatorio para los religiosos. Algunas congregaciones lo exigen, junto al de obediencia al Papa y al de castidad. Pero en sí no es una norma que todos deban seguir. De hecho, hay casos en los que se acepta que los obispos reciban herencias familiares, y lo que se condiciona es su administración. Es decir, pueden ser propietarios, pero no administradores.
Un obispo diocesano como Orozimbo Fuenzalida (que no pertenece a una congregación religiosa) no está obligado a cumplir con el voto de pobreza. Tiene la libertad de formar sociedades y hacer sus propios negocios. El único que puede decidir sobre su conducta es el Vaticano.
Eso no lo libra de críticas en la Iglesia chilena. Un laico cercano al episcopado reflexiona lo siguiente: Los diocesános pueden administrar sus bienes sin ningún problema y hacerse ricos si quieren. Pueden dar el fruto de sus negocios a la Iglesia o dejárselos para ellos. El tema no pasa por eso, pasa por normas éticas. Si yo fuera obispo, por ningún motivo me metería en negocios y me enriquecería, y si lo hiciera, iría en ayuda de los más pobres. Hay gente que no tiene claro eso, como Baldo Santi y Orozimbo Fuenzalida. Ellos tendrán que dar explicaciones ante Dios y contestar que hicieron con la plata.

6 comentarios:

Marcelo Vicente Valdes dijo...

Hce varios años mas encima denuncio que unos ladrones se habian metido a una casa suya en san bernardo y le robaron una pila de cuadros y joyas.lo curioso que n habian puertas forzadas ni nada,despues se supo que era un par de putos que contrato para que le dieran como caja.
de ah viene la frase "a orozimbo fuenzalida ya no le queda saliva" de tanto chupar ...

Juan Omario dijo...

Si en el vaticano hubo "curitas" que mataron a Juan Pablo I, hicieron tratos con Hitler, Muzzolini, la mafia, invertian en farmaceuticas y despues criticaban el uso de anticonceptivos por el que ganaban plata con sus ventas, falsificaron fonos de acciones y vaya a saber cuantas cosas mas, (todos muy recientes no hablo de la edad media) ¿podria sorprender que en Chile haya personajes de estos?

Gustavo Guzmán dijo...

Me llamó bastante la atención el articulo. Muy bueno, felicitaciones!

Oportuno. Justamente coincide con las declaraciones de un sacerdote u obispo (no recuerdo el nombre), que durante la semana pasada comentó:
"La iglesia justifica el lucro. Toda actividad trabajada debe ser objeto de lucro"

Otra prueba concreta de que la Iglesia se convierte cada día mas en una gran empresa privada y que aun así, se sigue jactando de la fe de los pobres aprovechandose de ellos económicamente.

¿No debería ser al revés?

Tiempo atrás fueron las indulgencias, ahora lo son las muertes...

Saludos.

Natalia dijo...

Muy buen artículo.

Sólo tengo algo que agregar:
Elijan mejor sus fuentes "jurídicas", porque un abogado que dice “las cosas hipotecadas se pueden vender, pero nadie las compra. Todos saben que al comprar algo con hipoteca, además de pagar por ello, se hacen cargo de una deuda extra. Los que compran cosas con hipotecas sólo lo hacen para hacer negocios truchos..." debió haber reprobado su curso de bienes.

Cualquiera con formación jurídica mínima sabe que las hipotecas son novables y por tanto, al vender un inmueble hipotecado, se realiza - papeleo de por medio - el cambio de deudor...

Muchas personas honestas venden sus propiedades hipotecadas y realizan todos lo trámites legales, sin tener ánimo de defraudar.

Este tipo de (des)información puede confundir a las personas.

Saludos

Anónimo dijo...

Conoci a Don Emilio Tagle Arzobispo Obispo de Valparaiso. Todos su biene s familiares los dono siendo sacertote para formar una coocperativa cuando era parroco de La Florida (santiago). Luego cuando jubilo vivia en una csa sencillisima en Olmue. El Obispado le regalo un auto y el chofer que le asignaron lo usaba tambien de colectivo. Murio en un hogar de ancianos sin nada a su nombre.No es el unico caso y es lamentable la poca objetividad a la hora de juzgar cuando se trata de la Iglesia Catolica.
JOse

Osvaldo dijo...

Quisiera saber si alguien en sabe cuando se subastaran los departamentos en san bernardo y en qué valores arrancaran. También me gustaría que me dijeran en donde se realizara la subasta