20080414

Droga Blanda ¡Mano Dura!



“Mi opinión como abogado y docente es que el reglamento (que considera la marihuana como droga dura), es en esa parte ilegales e inconstitucional”.

Por Juan Pablo Hermosilla


Efectivamente, nuestro Poder Ejecutivo y en particular el Ministerio del Interior y el CONACE han dado recientemente un paso más en la dirección equivocada en materia de drogas ilegales: pese a toda la evidencia científica (y el sentido común), han incorporado la marihuana (cannabis sativa) al listado de drogas más peligrosas en el nuevo y flamante reglamento de la Ley 20.000 que reprime el tráfico de drogas. En la práctica esto significa que quienes son considerados traficantes de acuerdo a los arts. 3º y 4º de dicha ley -algunos vendedores de droga y algunos consumidores- recibirán sanciones más severas que antes. Esto, como veremos, es absurdo e ilegal. Pero hagamos un poco de historia.
La marihuana está unida desde tiempos inmemoriales al hombre. Ya en el año 2737 A.C. en China se la usaba tanto como parte de tratamientos médicos como para usos meramente recreativos; lo mismo ocurría poco después por toda Asia. La verdad es que en términos generales su uso pasó bastante desapercibido frente al más frecuente y problemático uso masivo del alcohol y otras drogas alucinógenas.


Los problemas de la “yerba” comenzaron en pleno siglo XX en Estados Unidos, en 1937 más precisamente, con la aprobación de la Marijuana Tax Act el 2 de agosto de dicho año. En un clima enrarecido, mezcla de histeria e ignorancia, por primera vez se prohibía la venta y el consumo de la marihuana, en la supuesta convicción de que esta droga traía trastornos degenerativos mayores en el cerebro a sus usuarios e incitaba a los más abominables delitos sexuales por parte de mestizos y negros en contra de mujeres blancas. El único testigo experto que declaró en el Congreso, previo a la aprobación de la ley -el Dr. Woodward, que compareció en representación de la Asociación Médica Americana- indicó la inconveniencia de tratar la marihuana como si fuera una droga dura equiparable a las drogas narcóticas (derivadas del opio) y la cocaína, por la falta de evidencia científica respecto de sus efectos nocivos. Lo acusaron de obstruccionismo y mala fe por no apoyar la iniciativa represiva y después los legisladores aprobaron la ley. Dentro de las curiosidades de la Historia, hasta antes de esta ley, en Estados Unidos no se podía ingerir alcohol (prohibido por la Ley Volstead desde 1919), pero si se podía consumir, comprar y vender marihuana.
En Chile, la historia es muy distinta. Hasta antes de la llegada de los gobiernos de la Concertación, éramos un país que nos tomábamos las cosas con calma. A pesar de que la primera gran Convención Internacional sobre el control y castigo de consumo y venta de drogas, la Convención de Nueva York de 1961, incluía en sus listados de drogas prohibidas la marihuana, en nuestro país se la pudo plantar y consumir con relativa tranquilidad hasta finales de los sesenta. De hecho, hasta la aprobación de la Ley 19.366 en 1995, el consumo de sustancias prohibidas (incluída la marihuana) no estaba penado por la ley. De ahí en adelante las cosas cambiaron y para mal. No sólo se endurecieron las penas, sino que se definió una política criminal que en vez de golpear a los traficantes prefirió hacerlo sobre los consumidores. Todo al revés. Hoy, según las propias estadísticas del Ministerio del Interior, aproximadamente dos tercios de los detenidos por drogas son consumidores (o quienes portan drogas para el consumo) y sólo un tercio, traficantes. Esto es particularmente grave por cuanto hay que agregar que analizados los fallos condenatorios por tráfico, vemos en muchos de ellos consumidores tratados como traficantes.
En este sombrío clima, uno esperaba que primara al menos el sentido común: si la lógica del Gobierno es proteger la salud de los chilenos, según señalan los artículos 1º, 3º y 4º de la Ley 20.000, tenemos que golpear más fuerte a quienes venden drogas más dañinas y no a los que venden drogas “blandas” o menos dañinas, como la marihuana. Si no se puede dar la paradoja de que por golpear a quienes venden drogas menos perjudiciales para la salud, terminemos desviando el consumo a las drogas que más dañan, como la pasta base o el crack.
Pero detengámonos un segundo sobre la marihuana y sus peligros. Si nos vamos al sitio de internet del CONACE (www.conacedrogas.cl/inicio/todo_fichas.php?id_ficha7), veremos que al describir los efectos de la droga se indica que contiene agentes cancerígenos. Incluso, se dice, más que el tabaco, con lo cual se está insinuando que la marihuana mata y más que esta potente y mortal droga psicotrópica legal. Bueno, esto no es cierto, es totalmente falso. Si bien efectivamente al fumar se ingieren sustancias potencialmente cancerígenas, no se conoce ningún caso de un consumidor muerto de cáncer debido a la marihuana. Es más, no se ha reportado ningún caso de muerte por el consumo de marihuana. Esto no quiere decir que no le haga mal a algunas personas que la consumen, o que no se pueda desarrollar una adicción a ella, pero claramente es menos dañina que el tabaco, o que el alcohol, dos drogas que todos los años matan a miles de chilenos ante la pasividad e indiferencia del Gobierno y el CONACE. La marihuana, no. Es y ha sido siempre, el ejemplo más claro de una droga “blanda” porque, usando la terminología legal, “no produce daños considerables a la salud” como muchas de las otras sustancias psicotrópicas ilegales que circulan por nuestro largo y angustiado país. En resumen, la evidencia médica y científica indica que la marihuana produce menos daños a quien la consume que el tabaco, el alcohol, la pasta base, el crack, la heroína, etc., y lo que no es poco, no mata.
Drogas blandas versus drogas duras. No se trata de una mera discusión académica de mayor o menor relevancia. En nuestro país es un tema legal. El artículo 1º de la ley vigente sobre el tema, señala lo obvio: si lo que quiero proteger es la salud de los chilenos, mientras mayor sea el daño que causa la droga, mayor debe ser la pena y a la inversa. No se trata por lo tanto de una cuestión arbitraria dejada al criterio (o descriterio) de nuestras autoridades. De hecho, es mi opinión como abogado y docente en estas materias, que el reglamento recientemente publicado de la Ley 20.000, en esta parte es ilegal e inconstitucional. Me explico, y trataré de hacerlo en forma sencilla porque hay algunos aspectos técnico-penales importantes:
La ley de drogas es lo que se denomina una ley penal en blanco, lo que quiere decir que abandona a normas reglamentarias de menor jerarquía los presupuestos de un castigo penal (un reglamento aprobado por el Poder Ejecutivo y no por el Congreso, como lo son las leyes), lo cual ya es un problema porque la Constitución en términos generales las prohíbe, y sólo excepcionalmente según nuestra jurisprudencia se permiten, pero entendiendo que nunca podrá la norma reglamentaria sobrepasar los contenidos establecidos en la propia ley. Bueno, aquí se traspasaron en forma evidente. El reglamento establece como una droga muy peligrosa a la marihuana cuando objetivamente no lo es, y al hacerlo se está tratando de burlar a la propia ley de drogas. Esto es un tema mayor, y deberán nuestros jueces de garantía velar por el imperio del Derecho contra la arbitrariedad y la ignorancia que significaría dar aplicación a este reglamento en esta parte.
La historia de la marihuana ha sido sinuosa, bendecida por algunos como una droga milagrosa y satanizada por otros como una droga maldita. Lo que si está claro, es que nuestras autoridades se han equivocado otra vez en estas materias, pero creo que ahora fueron demasiado lejos.
La marihuana puede hacer mal a algunas personas, pero no es comparable a las drogas “duras”. El equipararlas, sólo traerá consecuencias nefastas socialmente, permitiendo una vez más, golpear a jóvenes marginales que no buscan otra cosa que algo de esparcimiento. Pareciera que nuestras autoridades prefieren que nuestros jóvenes se alcoholicen, con todo lo que esto implica, o que fumen tabaco hasta matarse, a que socialicen con cannabis. No hay Derecho.

4 comentarios:

marcelo dijo...

Un problema de nunca acabar,legalizemos todo y ya.

saludos.

http://www.tallarinesycerveza.blogspot.com

Anónimo dijo...

"La marihuana puede hacer mal a algunas personas, pero no es comparable a las drogas “duras”. El equipararlas, sólo traerá consecuencias nefastas socialmente, permitiendo una vez más, golpear a jóvenes marginales que no buscan otra cosa que algo de esparcimiento. Pareciera que nuestras autoridades prefieren que nuestros jóvenes se alcoholicen, con todo lo que esto implica, o que fumen tabaco hasta matarse, a que socialicen con cannabis. No hay Derecho."

Sipo. No hay derecho a que jóvenes que comienzan a consumir marihuana antes de los quince años, que "socializan con cannabis" o "buscan esparcimiento", salten a drogas más duras, o bien, desarrollen una adicción que los lleva a robar (a extraños, su familia, etc.). Cortémosla con los eufemismos. El tema es claro: al igual que el alcohol, la marihuana debe prohibirse para el consumo de jóvenes (al menos hasta los 18). Asimismo, el artículo carece de todo rigor científico y, para qué decirlo, sociológico. Parece que jamás has estado en una pobla llena de cabros angustiados. Artículos como el que publicas no hacen más que dar argumentos a gente adicta para naturalizar su adicción. Concuerdo con el descriterio de las autoridades. Concuerdo con que el pucho también es dañino y con que se ha satanizado el uso del pito, pero todo con proporción: la marihuana no es buena para la salud (especialmente mental) de nadie; produce adicción física y psicológica, y es un alucinógeno, lo que implica que hay muerte neuronal durante su uso. No me extraña, por lo tanto, la carencia de argumentos en el artículo.

Julio dijo...

Es lamentable pero no me sorprende que este tipo de desiciones se este "tomando" nuestra institucionalidad, pero estamos viviendo un cambio hacia lo conservador... cuando más potencial creativo tenemos en Chile, ¿qué es lo que hacen?... insisten con la alienación, cuan régimen extremo. Me sorprende, más bien me duelen los dobles discursos, vistas gordas y los constantes chaqueteos que ahora tienen forma constitucional. A donde nos iríamos? Canada, Suecia, Australia...???

marco dijo...

No entiendo como hay personas que toman decisiones por sobre nuestra sociedad.
Que en mi opinión están completamente vagados.
En lo personal elijo mil veces fumarme un buen cogollo antes que un cigarrillo.
No niego que me gusta beber con mis amigos pero me ha costado años aprender.
El alcohol produce serios problemas a nuestra sociedad:
Violaciones, femicidios, homicidios, peleas, accidentes, atropellos, etc.
El alcohol y la marihuana no son una buena mezcla, pero si yo pudiera elegir entre fumar cuete o tomar toda la noche prefiero mil veces fumarme un porro.
Apuesto a que si ponemos a una persona a fumar marihuana y a otra persona a beber por un tiempo indefinido. Les doy por hecho que después de ese carrete posiblemente el que tomo alcohol se olvido de gran parte del carrete, además de amanecer con una caña que ni te explico. Esta todo el día domingo tratando de componerse para ir al trabajo. (respeto esa opcion) En cambio el que fumo, se acuesta conciente, con ganas de descansar y al otro día amanece como si fuese cualquier día normal.
Yo creo que nos falta mucho, si nos ponemos a pensar en la cantidad de errores que se cometen en este sistema nuestro futuro seria otro
Con toda esa cantidad de plata que se pierde (chiledeportes, ministerio de educación, EFE, las alcaldías, y cuantos otros casos de corrupción) se podría mejorar la vida de muchas familias. Mejoremos la educación de una vez por todas.


el problema que tenemos es que la gente que esta en el poder se repite años tras años, los mismos apellidos, las mismos políticos, la misma mierda, como no se dan cuenta que esta vida es una sola y que todos los que somos parte de ella queremos vivirla lo mejor posible
Porque solamente ellos?